Los violentos y sensuales cuentos de Perrault

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Los violentos y sensuales cuentos de Perrault

Mensaje por Aluminca el Jue Ago 25, 2011 8:38 pm

« E















« El psiquiátrico abandonado de Pittsburgh
Las envenenadoras de Nagyrév »


















Ilustración de Caperucita Roja por Gustave Doré

Charles Perrault (1628-1703) se hizo célebre por recoger antiguos
relatos de la tradición popular francesa y adaptarlos a los gustos
refinados de la corte de Luis XIV. Para lograrlo, tuvo que suavizar la
crudeza de las versiones originales, cuyo contenido era especialmente
violento, escatológico y sexual (a diferencia de los hermanos Grimm,
que, en sus cuentos, fueron más fieles a las tradiciones populares
alemanas en las que se basaban).

Además, Perrault añadió a las historias algún toque de humor (como, por ejemplo, cuando la reina ogresa de La bella durmiente del bosque quiere comerse a la princesa Aurora “en salsa Robert”) y también unas moralejas al final de cada cuento.

Pero, a pesar de los retoques, los cuentos de Perrault estaban
basados en historias realmente espeluznantes de asesinos en serie,
canibalismo, castigos inhumanos e infanticidios. Además, el escritor
conservó algunos elementos poco decorosos e, incluso, escandalosos (como
el incesto), que, en ocasiones, eran reforzados en las moralejas. Y es
que las narraciones adaptadas por Perrault no pertenecían a la
literatura infantil sino a la literatura oral de los sencillos
campesinos franceses, que recogían en estos duros relatos los miedos y
necesidades de su época.

En la tradición popular, por ejemplo, Caperucita
llegaba a beber la sangre de la abuela y a comer trozos de su carne,
engañada por el lobo. Perrault eliminó el canibalismo pero mantuvo las
connotaciones sexuales de la historia:

Caperucita Roja se desvistió y se metió en la cama. Allí se sorprendió mucho de ver cómo resultaba ser su abuela sin ropa




Ilustración de Caperucita por Doré

La sensualidad del cuento de Caperucita se acentúa en la moraleja del cuento:

Vemos aquí que los niños -y sobre todo las niñas bonitas,
elegantes y graciosas- proceden mal al escuchar a cualquiera, y que no
es nada extraño que el lobo se coma a tantos. Digo el lobo, pero no
todos los lobos son de la misma calaña. Los hay de modales dulces, que
no hacen ruido ni parecen feroces o malvados y que, mansos,
complacientes y suaves, siguen a las tiernas doncellas hasta las casas y
las callejuelas. ¡Y ay de quien no sabe que estos melosos lobos son,
entre todos los lobos, los más peligrosos!
Tampoco introdujo un final feliz en el cuento porque, en su versión,
no aparece ningún cazador (que se introducirá en el siglo XIX):
Caperucita, por ser una niña desobediente, ocasionó la muerte de la
abuela y también ella fue devorada por el lobo.



Ilustración de La bella durmiente del bosque por Doré

En La bella durmiente, la madre del príncipe,
mientras él está en la guerra, quiso que su mayordomo le cocinase
primero a su nieta Aurora, después a su nieto Día, y, finalmente, a su
nuera. Todos ellos en salsa Robert, salsa picante a base de pepinillos y
mostaza muy apropiada para las carnes.

—Mañana para la cena quiero comerme a la pequeña Aurora.
—¡Ay, señora! — dijo el mayordomo.
—¡Lo quiero! — dijo la reina (y lo dijo en un tono de ogresa que desea comer carne fresca) — y deseo comérmela con salsa Robert
Pero el mayordomo se compadeció de la madre y los niños y fue matando
animales, que cocinaba para la reina, mientras mantenía a la familia
escondida en sus habitaciones del palacio. La reina estaba muy feliz
pensando que se había comido a su familia pero un día, casualmente, los
descubrió. Enfurecida, mandó llenar una enorme cuba con sapos, culebras,
serpientes y víboras para poder echar allí vivos a la nuera, a los dos
nietos, al mayordomo y a su mujer. Finalmente, el príncipe llegó a
tiempo de salvarlos a todos y fue la reina la que terminó devorada por
los animales de la cuba.

…la ogresa, enfurecida al mirar lo que veía, se tiró de
cabeza dentro de la cuba y en un instante fue devorada por las viles
bestias que ella había mandado poner. El rey no dejó de afligirse: era
su madre, pero se consoló muy pronto con su bella esposa y sus queridos
hijos.


Ilustración de Barba Azul por Gustave Doré

Pero, sin duda, uno de los cuentos más terroríficos de Perrault era Barba Azul,
el asesino en serie que va degollando a sus sucesivas esposas, cuando
se atreven a desobedecer la orden de no entrar en una habitación cerrada
(en la que mantiene los cadáveres ensangrentados de todas ellas):

Al principio no vio nada, porque las ventanas estaban
cerradas; después de un rato empezó a ver que el piso estaba todo
cubierto de sangre coagulada, en la que se reflejaban los cuerpos de
varias mujeres muertas y colgadas a lo largo de las paredes. Eran todas
las mujeres que Barba Azul había desposado y a quienes había degollado
una tras otra


Impresionante ilustración de Pulgarcito por Gustave Doré

En Pulgarcito, aparte de justificarse que los padres
se deshagan de sus hijos por su situación de extrema pobreza, hay
algunos pasajes realmente duros. A través del engaño de Pulgarcito, el
ogro mata a sus siete niñas:

Fue -el ogro- en seguida a la cama de las niñas donde, tocando los gorros de los muchachos:
—¡Ah! — exclamó— ¡aquí están nuestros mozuelos! trabajemos con coraje.
Diciendo estas palabras, degolló sin trepidar a sus siete hijas. Muy
satisfecho después de esta expedición, volvió a acostarse junto a su
mujer… El ogro, al despertar, dijo a su mujer:
—Anda arriba a preparar a esos chiquillos de ayer.
Muy sorprendida quedó la ogresa ante la bondad de su marido sin
sospechar de qué manera entendía él que los preparara; y creyendo que le
ordenaba vestirlos, subió y cuál no sería su asombro al ver a sus siete
hijas degolladas y nadando en sangre. Empezó por desmayarse (que es lo
primero que discurren casi todas las mujeres en circunstancias
parecidas)
Pulgarcito también roba a la esposa del ogro todas sus posesiones, a
pesar de que se había compadecido de ellos y los había acogido cuando
estaban perdidos y hambrientos.



Ilustración de Las hadas por Doré

En Las hadas, una madre viuda echa a sus dos hijas
de la casa por diferentes motivos: la buena terminará casándose con un
príncipe pero la mala sufrirá el castigo de expulsar un sapo y una
culebra con cada palabra que pronuncie. Por si esto no fuera suficiente,
acabará muriendo, abandonada por todos:

En cuanto a la hermana, se fue haciendo tan odiable que
su propia madre la echó de la casa; y la infeliz, después de haber ido
de una parte a otra sin que nadie quisiera recibirla, se fue a morir al
fondo del bosque


Ilustración de Piel de asno por Doré (La princesa huye del palacio, cubierta con una piel de asno, para evitar casarse con su padre, el rey)

En Piel de asno, el rey viudo quiere contraer
matrimonio con su bella hija para cumplir el juramento que le hizo en su
lecho de muerte a la reina (no volver a casarse si no encontraba una
mujer más hermosa y “mejor formada” que ella):

La joven princesa, llena de virtud y pudor, creyó
desfallecer ante esta horrible proposición. Se echó a los pies del rey
su padre, y le suplicó con toda la fuerza de su alma, que no la obligara
a cometer un crimen semejante.

El rey, que estaba empecinado con este descabellado proyecto, había
consultado a un anciano druida, para tranquilizar la conciencia de la
joven princesa. Este druida, más ambicioso que religioso, sacrificó la
causa de la inocencia y la virtud al honor de ser confidente de un
poderoso rey. Se insinuó con tal destreza en el espíritu del rey, le
suavizó de tal manera el crimen que iba a cometer, que hasta lo
persuadió de estar haciendo una obra pía al casarse con su hija
En Grisélidis, el primer cuento de Perrault, el rey
somete a todo tipo de vejaciones a la pastora con la que se ha casado,
para cerciorarse de su sumisión y lealtad incondicionales. Para poner a
prueba a su esposa llegará, incluso, a repudiarla y a plantearse el
matrimonio con la hija (aunque se trate sólo de un engaño que no se hace
realidad).

Para Marc Soriano, los cuentos de Perrault supondrían:

Una adaptación que es a la vez fiel e infiel al folklore;
conserva lo esencial de los temas, los motivos y los rasgos
tradicionales, pero, al mismo tiempo, es extrañamente personal. Parece
guiada, de una manera a la vez ciega y certera, por ciertas
preocupaciones profundas que dan al conjunto ese tono tan particular que
tiene, mezcla de emoción y de ironía, de humor y de terror

_________________
No llores como mujer, lo que no defendiste como hombre.

Aluminca
Gurüanton
Gurüanton

Masculino Cantidad de envíos : 1096
Edad : 54
Puntos : 38159
Fecha de inscripción : 01/03/2008

Ver perfil de usuario http://jovenesmayoresde40.blogspot.com/

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.